Cada nuevo modelo de Audi pasa 250 veces por el túnel del viento

Antes de lanzarse al mercado, cada nuevo modelo de Audi pasa unas 250 veces por las distintas instalaciones del Centro de Túnel de Viento de Audi, en las que se realizan más de 6.500 horas de ensayos al año.

El Centro del Túnel de Viento de Audi es una instalación en Ingolstadt (Alemania) que ocupa 30.000 metros cuadrados de superficie distribuidos en tres túneles, uno aerodinámico, otro termal y un túnel climático. Complementarios entre sí, el mayor de todos es el Túnel de Viento de Aerodinámica y Aeroacústica (AAWT, Aerodynamics and Aeroacustic Wind Tunnel).

Casi la mitad de la resistencia aerodinámica de un vehículo se genera entre el suelo y las ruedas. Por ello, el AAWT está equipado con una cinta móvil que simula la superficie de una carretera, capaz de moverse a velocidades de hasta 235 km/h. Un enorme rotor de 5 metros de diámetro equipado con 20 aspas e impulsado por un motor trifásico que genera hasta 2.720 kW/h de potencia es capaz de generar corrientes de viento de hasta 300 km/h de velocidad, suficiente para realizar pruebas incluso a los prototipos para Le Mans. El flujo de aire se dirige sobre los autos fijados que ruedan sobre el suelo móvil; se utilizan tanto vehículos a escala 1:1 como modelos a escala 1:4 o 1:2,5.

En el Túnel de Viento Termal (TWT, Thermal Wind Tunnel) es donde Audi pone a prueba los sistemas de refrigeración del motor, de los frenos y de compartimento de los pasajeros. Un circuito de aire hace que sea posible calentar la sala hasta unos 55 grados Celsius, y también se calienta el suelo para simular la superficie de una carretera al sol. Las turbinas del TWT pueden soplar aire hasta una velocidad máxima de 275 km/h.

El tercer túnel de viento es el Túnel Climático (CWT, Climatic Wind Tunnel), cuyas turbinas también pueden generar corrientes de viento con velocidades de hasta 300 km/h. Con un rango de temperatura de -25 a +55 grados Celsius, es capaz de simular condiciones extremas de sol, calor, frío y lluvia, ahorrándose muchos kilómetros de pruebas en carreteras.

Gracias a estas tecnologías de vanguardia y a la experiencia de los ingenieros de competición de Audi, como las aplicadas en el último Audi R8 LMS GT3, los responsables de desarrollar los vehículos de serie logran resultados asombrosos. Por ejemplo, un sedán del tamaño del Audi A8 ofrece un coeficiente de resistencia aerodinámica Cx de 0.26; el deportivo Audi R8 llega a generar un apoyo aerodinámico de hasta 140 kg para mejorar el agarre en curva a altas velocidades; el Audi Q7 de última generación ha rebajado el coeficiente aerodinámico de 0.37 a 0.32; o por no hablar del nuevo A4 que está a punto de llegar al mercado con un coeficiente de penetración de 0.23.