La verdadera historia de Caperucita roja

Cuento real caperucita roja

El cuento original de Caperucita Roja fue desviado de su trama original. El objetivo era que se convirtiera en una enseñanza moral en la que una niña corre grandes riesgos al hablar con extraños.

Muchos de los cuentos que existieron en esta antigua edad estaban impulsados por condiciones totalmente ajenas a las que nos desenvolvemos actualmente.

En el cuento el “Mal de la Taiga” escrito por Cristina Rivera Garza, hay un guiño en el que la autora nos explica o insinúa, la sobrevivencia. Así Hanssel y Grettel contenía elementos caníbales pues se buscaba comerse a los niños, pues en ese tiempo y gracias a la hambruna, no era raro que se atrapara a los niños llevándolos a la cocina como carne preciosa lista para saborearse.

Pues la Caperucita Roja no es la excepción aquí les dejamos el texto original en donde la niña es seducida por un Lobo peludo.

“Había una vez una niñita a la que su madre le dijo que llevara pan y leche a su abuela. Mientras la niña caminaba por el bosque, un lobo se le acercó y le preguntó adonde se dirigía.

–Ala casa de mi abuela, le contestó.
– ¿Qué camino vas a tomar, el camino de las agujas o el de los alfileres?

– El camino de las agujas.

El lobo tomó el camino de los alfileres y llegó primero a la casa. Mató a la abuela, puso su sangre en una botella y partió su carne en rebanadas sobre un plato. Después se vistió con el camisón de la abuela y esperó acostado en la cama. La niña tocó a la puerta.

– Entra, hijita.
– ¿Cómo estás, abuelita? Te traje pan y leche.
– Come tú también, hijita. Hay carne y vino en la alacena.
La pequeña niña comió así lo que se le ofrecía; mientras lo hacía, un gatito dijo:
– ¡Cochina! ¡Has comido la carne y has bebido la sangre de tu abuela!
Después el lobo le dijo:
– Desvístete y métete en la cama conmigo.
– ¿Dónde pongo mi delantal?
– Tíralo al fuego; nunca más lo necesitarás.
Cada vez que se quitaba una prenda (el corpiño, la falda, las enaguas y las medias), la niña hacía la misma pregunta; y cada vez el lobo le contestaba:
– Tírala al fuego; nunca más la necesitarás.
Cuando la niña se metió en la cama, preguntó:
– Abuela, ¿por qué estás tan peluda?
– Para calentarme mejor, hijita.
– Abuela, ¿por qué tienes esos hombros tan grandes?
– Para poder cargar mejor la leña, hijita.
– Abuela, ¿por qué tienes esas uñas tan grandes?
– Para rascarme mejor, hijita.
– Abuela, ¿por qué tienes esos dientes tan grandes?
– Para comerte mejor, hijita. Y el lobo se la comió.”

Ese es el cuento original, tú decide cuál es tu preferido y qué enseñanza moral te deja. Mientras tanto, algo  es seguro, que en medio del bosque te encuentres a una mujer con una capucha roja no quiere decir que esencialmente ella sea una alma inocente y sin pena.