Incluye en tu rutina de baño un poco de bicarbonato de sodio

Parece un remedio casero del tiempo de nuestros antepasados, pero el bicarbonato de sodio es una especie de panacea para numerosas cosas.

El bicarbonato de sodio es uno de los ingredientes más útiles que tenemos en la cocina para aplicar a nuestra rutina de belleza.

Lo puedes usar para mejorar casi todos los procesos que realizas en la regadera. Se puede usar si sientes que tu cabello está perdiendo brillo o si tu piel se ve un poco opaca.

Puedes utilizar el bicarbonato de sodio como suavizante para la piel y para crear tus propios y baratos tratamientos de spa, como exfoliantes corporales y faciales.

Para la cara

Con las yemas de los dedos mojadas toca el bicarbonato para que se te pegue un poco de polvo y úsalo para gentilmente frotar tu rostro. Esto te ayuda a exfoliar y retirar las células muertas. No necesitas nada más, no debes dejarlo por mucho tiempo, sólo talla y enjuaga.

El shampoo

Para darle más brillo al cabello combina una cucharada de bicarbonato con la cantidad de shampoo que vas  a usar, mezcla con el dedo para formar una pasta y talla muy bien tu cuero cabelludo. Después de esto sentirás el pelo súper limpio, pero vas a necesitar usar acondicionador en las puntas.

Axilas

Con tus dedos húmedos toma un poco de bicarbonato y úsalo para exfoliar tus axilas, así retirarás las células muertas y manchas superficiales de tu piel. Si eres de piel muy seca puedes aprovechar para mezclar el bicarbonato con un poco de crema para humectar mientras exfolias.

Las piernas

Añade aceite de bebé al resto del bicarbonato y usa la pastita que se forma para tallar tus piernas antes y después de rasurarte. Asegúrate de limpiar bien el rastrillo después de cada pasada (o te vas a dejar todos los vellos). Si te sobra pastita exfolia tus brazos, pecho y espalda.

Tratamientos para la piel

Puede haber momentos en los que estés buscando no sólo suavizar, sino calmar la piel irritada. En una licuadora, mezcla 1 taza de harina de avena, 1/2 taza de bicarbonato de soda, una taza de agua tibia y 1 cucharada de extracto de vainilla. Mezcla hasta obtener una pasta lisa. Sumérgete en la ducha para abrir los poros y luego cierra el agua. Frota este tratamiento sobre la piel y permite que permanezca en la piel durante dos minutos.